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Argentina : Comunidad compartida del Barrio San Jorge, Luján

comunidadArgentinaEn el 2010 desde la Animación Vocacional, se plantea al Consejo provincial de la Provincia Cruz del Sur la posibilidad de gestar nuevas comunidades, sumadas a alguna ya existente, integradas por hermanos y laicos.

El Consejo provincial asumió el acompañamiento de la propuesta y en el año 2013 se comienzan a buscar caminos posibles de concreción en un proceso de diálogo y discernimiento llevado adelante por laicos y hermanos de obras ubicadas en las ciudades vecinas de Tigre, Merlo y Luján.

El camino y la reflexión llevaron a optar por una comunidad integrada por una pareja de laicos jóvenes involucrados en la pastoral local y provincial, una estudiante universitaria que trabaja en la pastoral local y en un centro marista de referencia para niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social de Luján, y dos hermanos que vivían insertos en un barrio de Merlo y han desarrollado su misión en diferentes obras de la Provincia.

La opción ha sido construir una comunidad de hermanos y laicos que no necesariamente vivan bajo el mismo techo, pero que juntos asuman un proyecto de vida y misión en común. La experiencia está centrada en la espiritualidad, la misión y la convivencia:

La concreción y la fundación de esta nueva comunidad fue en marzo de 2015, cuando los hermanos se trasladan a una casa alquilada en el barrio San Jorge, periférico de la localidad de Luján.

El inicio fue dinámico, con espacios periódicos para encontrarse, soñar juntos y compartir deseos y expectativas. Las tareas personales asumidas con anterioridad han impedido, por momentos, sostener el ritmo propuesto en la vida de la comunidad en algunos tramos del año. Pero esta situación se ha transformado en un desafío que lleva a seguir tomando opciones tanto personales y comunitarias en pos de sus integrantes y la comunidad.

“Es muy valioso el espacio para contar nuestras alegrías y penurias, nuestros sentimientos, cansancios y esperanzas. El concretar una misión común, barrial, donde todos aportemos nuestro grano de arena para la misma construcción, es una meta acariciada ahora con íntimo deseo, y un paso efectivo para la amalgama firme de nuestra comunidad”. 

“Es una experiencia nueva, que nos ayuda a profundizar nuestra vocación marista, que necesita seguir ensayándose y expresándose. Es un aprendizaje permanente que nos regala vitalidad y la oportunidad de crecer como discípulos y discípulas Jesús disfrutando las riquezas de las diferentes vocaciones”

Fuente :

http://www.champagnat.org/400.php?a=6&n=3801#sthash.n5WNzhYC.dpuf