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Falleció el exalumno José Alberto Abadie Gallardo (q.e.p.d.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Queridos amigos y hermanos:

 

Lamentamos comunicarles el sensible fallecimiento de nuestro amigo y hermano exalumno JOSÉ ALBERTO ABADIE GALLARDO (q.e.p.d.) acaecido en el día 25 DE Noviembre de 2017, habiendo cumplido los 85 años pocos días atrás. José Abadie, conocido cariñosamente como Pepito Abadie, había egresado de nuestro colegio en 1947. 

 

 

 

Uno de sus mejores y más cercanos amigos, Rodolfo Suardo Fuentes, expresó estos sentimientos en la Misa de despedida a José Abadie Gallardo.

 

“Se me ha pedido, por encargo de nuestro Presidente, representar al Centro de Exalumnos Maristas del Instituto Chacabuco de Los Andes, y lo hago con mucho cariño y agrado, en este domingo 26 de noviembre, en el día del Señor, Fiesta de Cristo Rey, en el que celebramos la Pascua de quien fuera un querido y destacado exalumno del Instituto Chacabuco – Colegio Marista de Los Andes. Con el mayor cariño, y por todo el conocimiento y experiencia de exalumno Marista que me transmitió, le llamaba “mi hermano mayor”, a lo que Pepe reaccionaba con alegría y con su habitual modestia. 

 

Nuestro amigo Pepe, José Alberto Abadie Gallardo, nació en esta ciudad el 19 de noviembre de 1932. El pasado domingo le celebramos su cumpleaños 85 en su cama de hospital. Ingresó a nuestro colegio en marzo de 1939, a la Peneca, bajo la tutoría señera del querido y recordado Hno. Aquilino Mateo (Pedro Santillana García) quien, a su vez, se iniciaba como maestro. Egresó del Instituto el año 1947, promoción que él mismo bautizó como la de “los Dinosaurios del 47”.

 

Profesionalmente trabajó por algunos años en el All America Cables, como tipeador del Sistema Record de comunicaciones por cable, y posteriormente y por muchos años, trabajó en el Diario El Mercurio, en los sistemas computacionales, los que dominaba ampliamente, hasta que se jubiló de esa empresa periodística.

 

Sacrificó la formación de un proyecto familiar por cuidar a su hermano Mario, quien había sufrido un grave accidente en el trayecto al colegio, quedando con severas limitaciones. La familia de Pepe era la Familia Marista.

 

Fue un destacado exalumno Marista del Instituto Chacabuco, que dedicó su vida a la Obra Marista, integrándose a las diferentes directivas del Centro de Exalumnos del Colegio, como también de la Federación Nacional de Exalumnos Maristas de Chile, representando a los antiguos alumnos del Sector en diversos Congresos Nacionales e Internacionales de Exalumnos Maristas, actividades todas a las que se entregó por completo aportando su experiencia y conocimiento. Por esta genial y completa entrega a la causa de Champagnat, la Congregación lo nombró Miembro Afiliado al Instituto Marista.

 

Recordamos a Pepito como un excelente amigo, generoso, prudente, de gran espiritualidad, una persona íntegra, cariñosa, alegre, un gran amigo, un hombre bueno, un MARISTA de corazón.

 

Jamás escuchamos de él una expresión hiriente hacia otros, a pesar de que no concordara con sus ideas y principios.

 

Me permito también en estos momentos representar a la Congregación Marista, de quien también recibí con alegría y gratitud el mismo reconocimiento que a Pepe, quien encarnaba en su persona y su actuar aquello tan Marista como lo que significan la tres violetas, tan presentes en los verdaderos Maristas:

       

- Sencillez

         - Humildad 

         - Modestia

 

Son tres palabras muy parecidas en su significado, de profunda cristiandad, pero muy diferentes entre sí que Pepe practicaba en vida.

 

  • Alguien sencillo es alguien natural, espontáneo, sin engaño y que dice lo que siente en cada momento.
  • Alguien humilde, es quien conoce sus limitaciones y debilidades. Por lo tanto, no se creía superior a otros y no presumía de nada.
  • Alguien modesto es aquel con pobreza, con escasez de medios y recursos. Así, Pepe, jamás se vanagloriaba por sus actos y no era soberbio.

 

Lo recordamos y lo recordaremos siempre por sus virtudes, por su identificación con aquello que más nos unía: lo Marista, el carisma de Champagnat, la gratitud y la admiración por nuestros buenos maestros que nos entregaron valores, cultura y fe.

 

Personalmente cultivé con Pepito una grande, fraterna y sincera amistad por más de treinta años. Siempre trataba de animarlo cuando presentía que alguna enfermedad tocaba a su puerta y estudiaba todos sus síntomas y características para tratar de hacerle frente, aunque ya en este último tiempo me manifestaba que “ ya no quería más guerra”.

 

Pero igual se preocupaba de todos y cada uno de nosotros, especialmente al enfrentar algún problema o enfermedad. Sus llamadas telefónicas eran enriquecedores coloquios fraternos, mezclados con esa preocupación de saber cómo estábamos. Hace sólo tres semanas, en circunstancias que personalmente me tuve que hospitalizar para una intervención que él consideraba grave, y que al parecer lo era, me llamó cuatro veces para saber cómo me encontraba y para conocer los detalles del procedimiento, siendo que él ya tenía los síntomas claros de que estaba peleando sus últimas batallas.

 

Agradecemos al Señor de la Vida por la Vida de Pepito. Por el legado Marista que nos deja. Siempre tendremos presente tanto su recuerdo como sus consejos de amigo y hermano.

 

Gracias, Pepito, por lo que nos diste. Gracias, Pepito, por tu entrega generosa y desinteresada. Gracias por ser tan Marista desde lo más profundo de tu alma.

 

Que el Señor Jesús y María nuestra Buena Madre te introduzcan en el Reino de los cielos preparado para los justos y limpios de Corazón.

 

Sabemos que seguirás desde arriba preocupado por nosotros.

Descansa en paz, querido amigo y hermano.

Esperamos tu llamado…..

Gracias, Pepito, y recibe este aplauso cariñoso que te brinda tu querida Familia Marista...."

 

Texto : René León Gallardo y Rodolfo Suardo Fuentes.

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Apoyados en la fe emanada de la enseñanza cristiana recibida en las Aulas Maristas, elevamos nuestras fervientes oraciones por el eterno descanso de su alma, juntamente con encomendarla en nuestras oraciones, por lo que creemos que ya ha sido acogida en el Reino de Dios y duerme en la paz del Señor.

 

Oración por los Difuntos



¡Oh Dios! Nuestro Creador y Redentor, con tu poder Cristo conquistó la muerte y volvió a Ti glorioso.

Que todos tus hijos que nos han precedido en la fe participen de su victoria y disfruten para siempre de la visión de tu gloria donde Cristo vive y reina contigo y el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén


Dales, Señor, el descanso eterno. Brille para ellos la luz perpetua. Descansen en paz. Amén.


María, Madre de Dios, y Madre de misericordia, ruega por nosotros y por todos los que han muerto en el regazo del Señor. Amén.